Altar al Dios Desconocido
Altar al Dios Desconocido
 

 
Altar al Dios Desconocido
ANALISIS DE LA IDOLATRÍA ACTUAL.
REFLEXIONES
ESCUDOS DE ORO Y ESCUDOS DE BRONCE
IGLESIA AUSTRAL, C.E.ESP.
ENLACES
Monte de la Tentación
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17:16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.
17:17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.
17:18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.
17:19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?
17:20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.
17:21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.)
17:22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;
17:23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.
17:24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,
17:25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

Si Pablo el apóstol estuviera aquí hoy, en enero del 2006, nos volvería a decir lo mismo. Si. Diría:
“Hermanos, he visto entre vosotros a muchos religiosos, porque hay cientos de iglesias por doquier. Y muchas filosofías muy parecidas, y doctrinas. Por que he pasado y he visto vuestros santuarios y he hallado también en vuestros corazones un altar dedicado al Dios desconocido. Ese es el Dios a quien yo os anuncio.”
Tendría la razón, porque a través de estos miles de años, solo recordamos vagamente la esencia de aquel Dios al cual los apóstoles nos anunciaron.
En nuestro tiempo tenemos nuevos dioses mas entretenidos a los cuales obedecemos. La Televisión nos trae ídolos a los que queremos imitar y contemplar y hasta adorar. Las tendencia y las modas nos dictan que hacer, y no nos deja mirar las leyes de Dios.
Los teólogos discuten estupideces y a unas cuadras hay niños con hambre y niñas prostituyéndose para poder sobrevivir. Y nosotros cantamos cánticos vacíos encerrados en las paredes de construcciones hechas por manos de hombres.
Pasamos por en medio de la multitud y nuestra sombra es solo una sombra mas, desprovista de poder alguno. Y cuando alguien nos toca el manto, se da cuenta que no hay nada, en nuestros mantos.

Jesús atiende a una multitud
(Mt. 4.23-25)
6:17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;
6:18 y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.
6:19 Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.
Hoy, en nuestro tiempo ya es necesario recordar al Dios desconocido. Todos hemos oído hablar de el en algún momento. Ese dios poderoso aun existe, si, aunque nadie lo crea; existe y su mensaje es poderoso, tan poderoso como era el mensaje de los profetas antiguos, como el de los profetas.
Ya es tiempo de que dejemos cabida en nuestras vidas al verdadero Dios, al Dios de Daniel, de Sadrac, Mesac y Abed-nego.
3:14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
3:15 Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?
3:16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.
3:17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
3:18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.
3:19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.
3:20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
3:21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.
3:22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
3:23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
3:24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.
3:25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.
3:26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.
Ya es tiempo de vivir como mensajeros de Dios, de que ya dejemos de lado, las modas, la televisión, la sucia idolatría de personas que no tienen ni siquiera dignidad. Ya es tiempo de vivir el poder de Dios, ya es tiempo de que los demonios huyan.
Saquemos los demonios que han poblado nuestro corazón y manejan nuestras mentes.
Ya se, es una verdad muy dura, y se que no es toda nuestra culpa. Pues en nuestra época Satanás ha demostrado gran audacia, subiendo a los pulpitos a predicarles a los hermanos. Sale a danzar y se ríe hasta en nuestra propia cara. Pero no volverá a pasar, ya es tiempo de retomar el verdadero espíritu de Dios derramó en las primeras comunidades cristianas.
Amigos, ya no es tiempo de edificar grandiosos templos, y de llenarlos de simpatizantes, ya no es tiempo de poner contadores y administradores de empresas como lideres, pues las comunidades que los apóstoles fundaron no son humanas, son algo de Dios. Ya no es tiempo de hacer marketing y ofrecerle a la gente lo que la gente necesita. Ya es tiempo de hablar solo de la verdad de Dios, aunque sea algo dura y al comienzo lastime nuestro orgullo.
Amigos, ya es tiempo de tomar en nuestras manos el fuego del monte santo, de atravesar por los pasadizos secretos y entregar el mensaje de verdad.
6:19 El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones.
6:20 Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?
6:21 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre.
6:22 Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo.
Debemos vivir el poder de Dios, y brotará sin que abramos nuestras bocas, el mensaje poderoso. Nosotros no debemos traer a la gente, ni atraerla a Dios, nosotros debemos mostrarles quien es Dios. El espíritu santo escoge de entre ellos y los llama. No nos empeñemos. Nosotros no escogemos, Dios nos escoge.
La responsabilidad nuestra es demostrar el amor de Dios, demostrar el poder de Dios.
Se entiende que es difícil encontrar ese camino que nos lleva a través de pasadizos secretos al encuentro.
19:11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.
19:12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Ya es tiempo que vuelvan las palabras poderosas de los nuevos mensajeros de Dios.
Ya es tiempo de limpiar nuestros corazones. Y dejar aquellas cosas con que Satanás nos a atrapado.
Ya es tiempo de romper con fuerza las cadenas que nos han sido puestas, por nuestra ignorancia de la palabra de Dios. No podemos dejar que Satanás nos robe nuestros sueños y nuestros proyectos. No podemos dejar que nos manipulen indiscriminadamente. No podemos dejar que otros sean dueños de nuestro destino, debemos tomar nuestros pasos y dirigirlos a Dios.
Encendamos el fuego en nuestro corazón.
Encendamos el fuego en nuestros corazones y formemos una gran llama. Como la llama del santo monte de Dios.
A la gente común, no les importa lo que pasa, no creen en nada y sus almas son día a día corrompidas. Y arrastran con ellos a sus hijos.
Dejemos que el espíritu de Dios se toque con nuestro espíritu.

“Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,
3:4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.
3:5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó.
3:6 Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate.
3:7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.
3:8 Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.
3:9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.
3:10 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. “

Yo, el que escribe, ha recibido también este mensaje. No entendía. Cerré mis ojos y entonces comprendí.
Y siendo un ser humano común, al que se le ha confiado este mensaje. Os pido: No me respondáis a mí. Sino, cierra tus ojos y espera un momento. Entonces podrás reconocer quien es. Y entonces podrás responder.

2:6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
2:7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,
2:8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
2:9 Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Pero puedes acercarte, si, puedes hacerlo. Si has sentido un llamado en tu corazón, ven acércate. Y comienza a implorar el perdón, humildemente. Dios no solucionará tus problemas, no te sanará, no te ayudará económicamente como muchos falsos profetas dicen. El Dios al cual yo anuncio, te quiere perdonar y redimir, y si en algún momento demuestras que has crecido, quizás, si es su voluntad, te ayudará con lo que tu deseas, pero no vengas por esas cosas vanas, ven por que quieres encontrarte con Dios.
Ese es el pasadizo secreto, cruzad el umbral.
Alguien espera.
SI DESEAS, ESCRIBENOS.
Nos interesa lo que tú tengas que decirnos.